Cómo te lo digo

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Si nos adentramos en la oscuridad de una mirada
En la suspicacia del alama, que no puede estar en calma
La pudredumbre de la madera por ejércitos de termitas
Que corren la savia, mientras sangra y se marchita
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Es lo que podemos encontrar si miramos al horizonte
Tan marcado, separando la libertad del cielo con lo que nutre a los montes
En su ribera donde se reúne un oleaje agitado
Que solo recoge los minerales que el suelo ha guardado
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Ha caído el cielo, en un súbito movimiento 
como un armazón cuidadosamente destruído sin remordimiento
pisoteando los suelos, privando de agua a los pinos carcomidos 
abolidos por el desastre que tiene en su mirada formar un camino
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Con permiso, estoy caminando, cielo, ¿Puedes retirarte de mi camino?
Acaso no entiendes ¿Que yo traigo conmigo mi objetivo?
Que no consigo, no prosigo, ¿Si ensucias con tus huellas mi destino?
Tendré que gritar, exaltar tus fallas, obligarte o ¿Cómo te lo digo?
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